Un estudio de UCLA documentó 46 mil visitas menos y pérdidas por 3.16 millones de dólares en establecimientos cercanos a nueve puntos donde se realizaron acciones migratorias. Casi un año después, la mayoría de los empresarios latinos continúa bajo presión financiera.
Los operativos migratorios realizados en Los Ángeles no solamente provocaron detenciones y protestas. También tuvieron un efecto inmediato sobre la actividad económica de los barrios latinos, donde clientes, trabajadores y propietarios comenzaron a evitar las calles por temor a encontrarse con agentes federales.
Una investigación del Instituto de Política y Asuntos Latinos de la Universidad de California en Los Ángeles, elaborada junto con Inclusive Action for the City, concluyó que las acciones de control migratorio de junio de 2025 generaron una perturbación económica que continuaba afectando a los negocios casi un año después.
Negocios perdieron 46 mil visitas en dos semanas
El estudio analizó la movilidad alrededor de 989 establecimientos formales ubicados a menos de media milla de nueve sitios donde se documentaron operativos migratorios.
Durante las dos semanas posteriores a las intervenciones, estos comercios recibieron aproximadamente 46 mil visitas menos y acumularon pérdidas estimadas en 3.16 millones de dólares.
Las afectaciones fueron mayores para los negocios ubicados más cerca de los lugares donde actuaron las autoridades. Dentro de un radio de un cuarto de milla, el flujo de clientes cayó 3.23 por ciento al finalizar la segunda semana; entre un cuarto y media milla, la reducción fue de 1.63 por ciento.
Ocho de las nueve zonas comerciales analizadas presentaron una disminución en la afluencia. Paramount registró la caída más pronunciada, con una reducción de 11 por ciento, seguida por Ladera Heights, el Distrito de Almacenes y Cypress Park.
El cálculo no incluye a vendedores ambulantes
Los investigadores advirtieron que los 3.16 millones de dólares representan solamente una parte del impacto económico.
El análisis se concentró en negocios formalmente establecidos y no incluyó a vendedores ambulantes, comercios operados desde viviendas, puestos móviles ni camiones de comida, actividades que forman una parte importante de la economía latina en el condado.
Además, las cifras corresponden únicamente a nueve puntos de intervención y a los primeros 14 días posteriores a cada operativo. Por ello, el estudio considera que las pérdidas acumuladas en todo Los Ángeles podrían ser considerablemente mayores.
Como ejercicio ilustrativo, los autores estimaron que una caída similar extendida a todo el condado podría haber representado hasta 52 millones de dólares en pérdidas durante dos semanas y 114 millones en un mes. Aclararon que estas cantidades muestran una posible magnitud del impacto y no constituyen un cálculo definitivo.
Seis de cada diez comerciantes perdieron más de la mitad de sus ventas
La investigación combinó los datos de movilidad con encuestas y grupos de discusión en los que participaron 75 empresarios latinos.
Todas las personas consultadas reportaron una disminución de clientes y ventas después de los operativos. El 59 por ciento aseguró que sus ingresos cayeron más de 50 por ciento, mientras que otro 20 por ciento registró reducciones de entre 26 y 50 por ciento.
El 68 por ciento tuvo que cerrar temporalmente o reducir sus horarios de atención. Además, 51 por ciento informó que parte de su personal dejó de presentarse a trabajar por miedo a encontrarse con agentes migratorios.
Los propietarios también describieron cancelaciones de pedidos, interrupciones en el suministro, reducción de plantillas laborales y dificultades para organizar inventarios o anticipar cuánto podrían vender cada semana.
Los negocios todavía no logran recuperarse
El impacto no terminó cuando disminuyó la presencia de los agentes. Cerca de un año después, 95 por ciento de los empresarios consultados continuaba enfrentando estrés financiero.
El 52 por ciento señaló que sus ingresos ya no alcanzaban de manera constante para cubrir los costos operativos. Otro 43 por ciento apenas lograba mantenerse en equilibrio, con ganancias mínimas o inexistentes.
Para evitar el cierre, algunos propietarios recurrieron a tarjetas de crédito, préstamos bancarios, apoyos familiares o redes informales de financiamiento. Otros agotaron sus ahorros, despidieron trabajadores, extendieron sus jornadas o redujeron el tamaño de sus negocios.
La incertidumbre también frenó proyectos de expansión. Empresarios entrevistados pospusieron la compra de maquinaria, la contratación de personal, la apertura de nuevas sucursales y otras inversiones que tenían previstas antes de los operativos.
La presión económica también afectó la salud
El estudio encontró que las consecuencias fueron más allá de las pérdidas monetarias.
El 76 por ciento de las personas encuestadas reportó afectaciones en su bienestar emocional. Los participantes mencionaron ansiedad, depresión, insomnio, ataques de pánico, vigilancia constante y temor a salir de sus viviendas o establecimientos.
También se documentaron problemas gastrointestinales, agravamiento de enfermedades crónicas, aumento en el consumo de medicamentos y casos que requirieron hospitalización.
Los investigadores explicaron que el deterioro de la salud redujo todavía más la capacidad de los propietarios para trabajar, administrar sus negocios y responder a la caída de los ingresos, generando un ciclo entre miedo, enfermedad y dificultades económicas.
El impacto alcanzó a propietarios con distintos estatus migratorios
La disminución del consumo no afectó exclusivamente a personas indocumentadas. Los negocios perdieron clientes y empleados independientemente del estatus migratorio de sus propietarios.
El temor generado por las detenciones, los rumores de nuevos operativos y la presencia de agentes federales modificó las rutinas de comunidades enteras. Muchas familias evitaron restaurantes, tiendas, mercados y espacios públicos, incluso cuando necesitaban adquirir productos básicos.
De acuerdo con UCLA, los corredores comerciales latinos funcionan como pequeños sistemas económicos: emplean a residentes, compran a proveedores locales y mantienen la circulación de dinero en comunidades con acceso limitado al crédito tradicional.
Cuando disminuyen los clientes y los trabajadores dejan de acudir, el daño se extiende más allá de cada establecimiento y afecta el empleo, los ingresos familiares y la estabilidad de todo el vecindario.
El estudio concluye que los operativos migratorios generaron un impacto económico inmediato y prolongado. Mientras continúa la política de control migratorio, cientos de negocios latinos siguen endeudados, con menos clientes y bajo el riesgo de cerrar definitivamente.
Con información del Instituto de Política y Asuntos Latinos de UCLA, Inclusive Action for the City y EFE.















